Nota del editor: Publicamos en español ésta breve nota de Pankhurst sobre el folleto de Lenin La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, en donde éste último critica a Pankhurst (en el noveno capítulo) por negarse a participar en el Parlamento o a asociarse con el Partido Laborista.
Sin duda, Nikolái (1) Lenin ha contribuido a la alegría del comunismo con su tratado sobre este tema. Por muy brillante que fuera su liderazgo al frente del movimiento ruso, su conocimiento y su criterio respecto al comunismo británico son muy deficientes.
No es válido deducir una táctica para los revolucionarios de aquí a partir de las tácticas rusas en la Duma rusa. La propia Duma rusa había sido conquistada al zarismo, apenas unos pocos años antes, gracias al esfuerzo revolucionario. La experiencia que los rusos habían tenido de una «Asamblea Constituyente» era, por lo tanto, muy limitada e incompleta. Aquí, cada trabajador está harto de nuestra venerable y antigua institución del Parlamento. Su padre ya estaba harto antes que él. Y su abuelo, mucho antes que él. Los trabajadores británicos están lejos de ser los novatos políticos que el camarada Lenin parece imaginar.
Es muy posible que dentro de seis meses podamos lanzar un claro grito de «Abajo el Parlamento, todo el poder a los soviets», si nos ponemos manos a la obra, y no después de que Henderson y Thomas (2), con sus pías palabras de consuelo, hayan intentado echarnos por tierra el proyecto. El hecho de que los capitalistas quieran que los trabajadores de todas partes participen en el Parlamento, que envíen al poder a Henderson, Thomas y al grupo de charlatanes, abogados, liberales y otros aduladores políticos que constituyen el Partido Laborista, es un argumento más que suficiente para que no queramos que hagan nada tan suicida para el triunfo revolucionario.
Confío sinceramente en que la «gran influencia» que algunos líderes ejercieron en el pasado no la ejerza en el futuro ningún individuo del movimiento. El comunismo revolucionario británico, si interpreto correctamente su espíritu, defiende, probablemente más que el comunismo de cualquier otro país, la disciplina estricta y la subordinación del ego al movimiento, así como la aplicación rigurosa por parte de los delegados de la letra y el espíritu de sus instrucciones. No se buscan esfuerzos individuales brillantes por parte de las figuras destacadas del equipo. La base defiende la combinación sólida y el buen trabajo en equipo. Cuanto antes se construya todo el movimiento de abajo arriba sobre principios soviéticos sólidos, con la revocación de todos los delegados y personas a las que se han confiado cargos ejecutivos por parte del órgano que les delega dichos poderes, y con un estricto control del Partido sobre todos esos delegados, más saludable será para el movimiento.
Sylvia Pankhurst
Workers' Dreadnought, vol. 7, n.º 22, 21 de agosto de 1920.
Notas
(1) Aquí Pankhurst se equivoca con el nombre de pila de Lenin, que en realidad es Vladímir (nota del traductor).
(2) Arthur Henderson y James Henry Thomas fueron figuras destacadas del Partido Laborista (nota de la edición de Libcom).